sábado, 28 de septiembre de 2013

Ratatouille


¡¡Oh lá lá, c'est la France!! Con sus fantásticos restaurantes, sus magníficos chefs y sus delirantes comidas. ¿Quien no ha estado en París y ha soñado con ser chef por un día? París, fantástica ciudad, te hace evocar... a mi, personalmente, los sonidos, los aromas... todo me lleva de vuelta a mi estancia preferida de la casa, la cocina. Lo que me hace sentir un poco como esa ratita tan adorable de la película "Ratatouille" de Disney.


Remy ha sido mi inspiración en esta receta, lo reconozco, ¡he plagiado su versión de este magnífico plato! El resultado es tan extremadamente bueno que he tenido que venir a contároslo. Para los amantes de las verduras, ¡es absolutamente delirante! Una comunión de sabores indescriptible, un aroma que envuelve la casa cuando lo estás horneando... es de otro mundo. Si no lo probáis, nunca entenderéis lo que intento explicar. ¡Animaros!


Ingredientes (para una bandeja de horno de tamaño mediano, 4 personas):

- 1 pimiento rojo grande (o 2 más pequeños)
- 1 pimiento amarillo grande (o 2 más pequeños)
- 3 tomates
- 2 berenjenas medianas (1 morada y blanca y otra negra)
- 1 calabacín mediano
- 1/2 lata de tomate triturado (o conserva de tomate natural casera)
- 1 cucharada de tomate concentrado (o en su defecto 2 cucharadas de tomate frito casero)
- 1 cucharada de azúcar
- Sal y pimienta negra al gusto
- 1 cebolla hermosa
- 2 dientes de ajo
- Hierbas provenzales al gusto
- Aceite de Oliva Virgen Extra

NOTA: Es interesante intentar escoger las verduras con un diámetro parecido, calabacines más gruesos y berenjenas más delgaditas, así como tomates que acompañen la medida. El pimiento es imposible, con lo que yo, para montar el plato utilicé medias rodajas dobladas hasta obtener un círculo más pequeño.

Preparación:

Precalentar el horno a 200ª
Picar la cebolla finamente junto con el ajo. Reservar.


En una sartén amplia poner a calentar un buen chorro de aceite de oliva. Cuando tenga la temperatura adecuada añadir la cebolla y el ajo y pocharlo a fuego lento hasta que la cebolla empiece a dorar.


Añadir entonces el tomate triturado  y el tomate concentrado. Remover, salpimentar al gusto y añadir la cucharada de azúcar. Dejar cocinar a fuego lento unos 10 o 15 minutos hasta que empiece a reducir. Añadir ahora una buena cucharada de hierbas provenzales, remover y dejar cocinar cinco minutos más.


Mientras se cocina la salsa comenzar a preparar las verduras, cortarlas en rodajas muy finas, si se tiene una mandolina mejor, si no, a cuchillo, como lo hice yo. Intentar que todas tengan un grosor semejante, rondando los 3mm.


Preparar la bandeja para hornear el plato, engrasarla bien con mantequilla y cubrir el fondo con la salsa, que previamente hemos preparado, sin llegar al borde, dejando un margen de más o menos un centímetro.


Empezar a colocar la verdura, alternando capas y colores. Hay que armarse de paciencia. Como un simple apunte, a mi me costó montar esta bandeja de Ratatouille cerca de una hora.


Aliñar ahora con un buen chorro de aceite, sal, pimienta negra recién molida y hierbas provenzales.
Recortar un trozo de papel sulfurizado para horno de manera que encaje perfectamente encima de la verdura acompañando la forma de la bandeja. Tapar.


Hornear más o menos 45 minutos a 180º. Dependerá del punto que guste la verdura. Yo recomiendo que no esté demasiado pasada, es interesante encontrar texturas en la boca cuando lo vamos a saborear.
Sacar del horno y dejar atemperar antes de servir.


En frío y en caliente es de auténtico delirio. La bandeja que veis, menos una ración, nos la zampamos mi madre y yo de una sentada. ¡Qué barbaridad! Pero estaba tan rico... ¿os animáis a prepararlo?



domingo, 22 de septiembre de 2013

Mediasnoches


La medianoche es el panecillo ideal para los peques, suave, de miga etérea y sabor neutro que lo hace ideal para rellenarlo de cualquier cosa, ya sea dulce o salado. En mis recuerdos, este pan viene asociado a cumpleaños sin fin, fiestas de niños y piñatas, zumos sin burbujas y platos llenos de mediasnoches rellenas de los más variados embutidos.


martes, 17 de septiembre de 2013

Coca de Llanda de Chocolate


La Coca de Llanda es uno de mis bizcochos preferido. Mi madre es una auténtica adicta. Cada vez que viene me lo pide, es increíble el vicio que tiene. Hoy, para variar, he decidido tunearla un poco para hacerla más pecaminosa, si cabe. Para los amantes del chocolate... ¡¡¡llega la coca de llanda de CHOCOLATE!!!


jueves, 12 de septiembre de 2013

Hojaldre de Sobrasada y Miel


Hoy es un día de comida rápida, la mañana estresante de aquí para allá, haciendo encargos, yendo y viniendo. ¿Qué hacer para comer? En la nevera, esa socorrida lámina de hojaldre fresco. Un poco de sobrasada, algo de miel, unas semillas de sésamo... ¡Suficiente! Ingredientes ideales para preparar esta socorrida empanada, perfecta para comer con una buena ensalada o, cortada en cuadraditos pequeños, deliciosa como picoteo en una gran mesa de celebración. La receta no es mía, se la debo a mi cuñada. Gracias Ceci, ¡es fantástica!
Animaros a prepararla, es muy sencilla y rápida de hacer, y el contraste de sabor es sublime. Triunfaréis como la Coca-Cola si tenéis invitados, os lo aseguro.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Panecillos Lacteados con Miel, Queso Crema y Nueces

Hola! Perdonad esta segunda ausencia sin aviso! Hoy he vuelto de mi retiro Pirenaico y publico corriendo lo que tenía planeado hacer desde allí esta semana. Por problemas logísticos (no había wi-fi en el albergue) no pudo ser, así que aquí os dejo esta receta de unos panecillos con queso crema, miel y nueces.


Son unos panecillos curiosos, fruto de una invención sobre la marcha pero con un resultado tan fantástico que he tenido que compartirlo con vosotr@s. La mezcla de miel, queso y nueces siempre ha sido el maridaje perfecto, así que pensé en aplicarlo al pan a ver qué salía. El resultado, unos panecillos de miga suave por la leche, pero muy sabrosa por el queso crema y con un contrapunto crujiente por las nueces, son deliciosos para acompañarlos de un buen paté. Y, ¿por qué no para mojarlo en vuestra salsa preferida?



Ingredientes (para 9 panecillos hermosos):

- 200g de poolish del día anterior (100g harina de fuerza eco + 100g de leche + 3g de levadura fresca)
- 100g de harina integral
- 50g de harina de centeno integral
- 150g de harina panadera
- 100g de harina de fuerza
- 200g de queso crema
- 100-120g de agua (dependerá de la absorción de las harinas)
- 3g de levadura fresca
- 10g de sal
- 2 cucharadas hermosas de miel
- 100g de nueces cortadas a cuchillo

Preparación:

Poner las harinas, el poolish, el queso y el agua en un bol, mezclar bien y dejar en autolisis media hora.


Añadir ahora la miel y la sal. Dar un amasado corto y dejar reposar 10 minutos. Añadir ahora la levadura disuelta con unas gotas de agua. Amasar con la técnica de amasados cortos y reposos intermedios. Con cuatro tandas más o menos debería bastar para conseguir una masa lisa que pase la prueba de la membrana.
Extender la masa en la mesa y añadir las nueces.


Cortar en varios trozos, ponerlos unos encima de otros y mezclar someramente hasta repartir las nueces de manera homogénea intentando no romper demasiado la estructura del gluten. Hacer una bola y dejar en un bol tapado con un trapo para un primer levado hasta que duplique volumen.


Precalentar el horno a 225º con la bandeja para el vapor en la parte de abajo.
Volcar la masa en la encimera ligeramente enharinada, y porcionar en 9 trozos iguales utilizando la báscula. Bolear bien tenso cada uno y colocarlos en la bandeja del horno sobre papel sulfurizado.


Tapar con un trapo y dejar levar por segunda vez. El reposo debe ser más bien corto, las piezas han de aumentar volumen pero no duplicar si queremos que greñen con fuerza en el horno. En mi caso estuvieron 30 minutos en mi cocina a 30º. En invierno la cosa debe alargarse hasta los 45-50 minutos.
Pasado este tiempo, introducir la bandeja en el horno y echar un vaso de agua en la bandeja para el vapor. Bajar la temperatura a 200º y hornear 15 minutos. Abrir la puerta, retirar el vapor y aprovechar para darle la vuelta a la bandeja (ningún horno calienta igual por todos los lados). Hornear 15 o 20 minutos más, hasta que las piezas estén doradas y al darles un golpecito en el culo suene hueco.
Sacar y dejar enfriar por completo en una rejilla.
Son unos panecillos de miga suave por la adición de leche y con un ligero sabor a queso. Al tragar te recompensan con una nota dulce que hace el perfecto contrapunto a los tropezones de nueces.
A mi me encantan tostados con una buena mantequilla.
¡Pero con un queso fuerte están de vicio!


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