jueves, 27 de febrero de 2014

Macarrones Gratinados

A veces te levantas de la cama diciendo: "hoy no cocino". Y es justo en uno de esos días en los que tu marido te llama por teléfono para preguntarte: "Cariño ¿te viene bien que vaya hoy a comer? Llegaré en unos 40 minutos. Cuelgas el teléfono y en menos de cinco minutos te llama tu madre comentándote que está por la zona y que se pasa también a comer. Te sientas en la silla, miras el reloj (las 13:30h), miras a la nevera con desesperación y piensas, ¿qué demonios les doy yo ahora de comer a estos dos? Y de repente se te enciende la bombilla. En el congelador hay un tupperware con salsa de tomate casera que hiciste hace tiempo. En el armario queda algo de pasta y en la nevera hay queso parmesano. Un poco de perejil, ajo... Et voilà! Unos macarrones gratinados deliciosos que te pueden sacar de un aprieto en cosa de media hora! Mis invitados sorpresa se chuparon los dedos!



Ingredientes (para 4 personas):

- 280g de macarrón rayado
- 400ml de salsa de tomate casera (o en su defecto, una lata de tomate frito tipo casero)
- 1 manojo de perejil
- Ajo en polvo
- Queso parmesano (O cualquier otro que se tenga en la nevera)
- Mantequilla



Preparación:

Poner a cocer la pasta hasta alcanzar el punto adecuado. Mientras calentar/descongelar la salsa.
Picar el perejil finamente y reservar.
Preparar una bandeja apta para el horno embadurnándola bien de mantequilla. Esto evitará que que los macarrones se peguen luego.
Cuando la pasta esté cocida, escurrir bien y en la cazuela donde se ha cocinado añadir una cucharada de mantequilla, mezclar bien hasta que se derrita con el calor residual y toda la pasta esté bien impregnada.
Añadir ahora la salsa y mezclar bien. Pasar los macarrones a la fuente para horno y cubrir con el queso recién rallado. Espolvorear con ajo en polvo de manera generosa y por último con el perejil.


Gratinar a toda potencia hasta que el queso funda y tome un bonito tono dorado.
Una receta sencilla que hará las delicias de niños y mayores. Ese puntito del ajo y el perejil los hace diferentes y, si utilizáis una salsa de tomate casera, el resultado es sublime!


sábado, 15 de febrero de 2014

Doowaps Caseros

No me gusta que mi hija coma bollería industrial. Pero reconozco que existen algunos formatos muy cómodos para almuerzos y meriendas, como los doowaps, unos bollitos de leche con trocitos de chocolate. La solución, hacerlos en casa con ingredientes de confianza y sin ningún tipo de aditivo extraño. A mi peque le encantan! No para todos los días, porque al fin y al cabo es bollería, pero si una o dos veces por semana como algo especial.


Estuve experimentando varias recetas hasta que al final he dado con la que creo será la definitiva!
Me he basado en los panecillos de leche hokkaido del blog de Hilmar, Mis Recetas Favoritas. Quería encontrar un bollo de leche con textura suave y extremadamente esponjoso. Y así ha sido!
Parte del secreto de esta receta reside en el uso del tang-zhong, water roux o roux de agua, una preparación previa para mejorar la calidad del bollito. La técnica proviene de Asia y consiste en una mezcla de agua y harina a razón 5/1 que se cocina a fuego medio hasta que la mezcla alcanza los 65º, temperatura a la que el almidón de la harina comienza a gelatinizar, pudiendo absorber así mucha más agua. Añadiendo esta mezcla a nuestra masa conseguimos una miga más esponjosa, corteza suave y un pan que se conserva fresco por más tiempo.
Un único apunte para que esta receta salga perfecta es tener paciencia con los levados. Las masas con huevo y mantequilla van muy lentas y, para conseguir la esponjosidad que buscamos, es necesario hacer los levados convenientemente y no meterlos al horno antes de tiempo.

Ingredientes (para unos 17-18 doowaps de 50g c/u):

- 340g de harina de fuerza
- 40g de leche en polvo
- 120g de roux de agua o tang zhong (a temperatura ambiente)
- 55g de azúcar
- 20g de levadura fresca de panadero (o en su defecto 7g de levadura seca)
- 5g de sal
- 1 huevo
- 30g de leche
- 50g de nata
- 50g mantequilla a temperatura ambiente troceada
- 200g de chocolate cortado en daditos (negro, con leche... )

Para el tang zhong: (120 grs. aprox.)

- 25g de harina de fuerza
- 125g de agua

Preparación:

Preparar el tang zhong y dejar enfriar, para ello, mezclaremos la harina y el agua con unas varillas y llevaremos a fuego medio-alto hasta que comience a espesar removiendo constantemente sin parar. En el momento las varillas comiencen a dejar surco, es el momento de apartarlo del fuego. Remover bien y tapar con film para que no cree costra mientras enfría.


Mezclar todos los ingredientes menos la mantequilla y amasar hasta casi desarrollar el gluten, unos 10-12 minutos de amasado eficaz.


Añadir la mantequilla y amasar hasta obtener una masa lisa y brillante que pase con creces la prueba de la membrana.


Añadir el chocolate y con cuidado ir integrándolas hasta que estén bien distribuidas. 



Dejar levar en un bol tapado con un trapo hasta que doble volumen. Yo lo que hice para acelerar un poco el proceso fue hervir un vaso de agua en el microondas y, dejando el vaso dentro, metí la masa, dejando también la luz encendida. Aún así, la masa tardó en levar dos horas y media.
Formar porciones de más o menos 50g, reposar, bolear y colocar para el segundo levado en la bandeja del horno sobre papel vegetal. 
Aplastar cada bolita de forma que más bien sea un disco gordito.


Tapar y dejar levar otra vez hasta que vuelvan a dobler volumen. Esta vez la cosa se alargó hasta las tres horas y media.


Precalentar el horno a 180º .
Pincelar con leche y hornear unos 15 minutos o hasta que doren.
Salen uno bollitos extraordinariamente tiernos, con una miga que parece una nube!
A los niños y los no tan niños les encantan!


domingo, 9 de febrero de 2014

Lomo a la Sal con Salsa de Mostaza y Manzana

Después de una semana de relax, pensando y preparando cosas ricas para enseñaros, rescato esta receta de mis archivos de fotos. Es una variación mejorada, bajo mi punto de vista, de una receta de mi madre. Es un plato sencillo, con pocos ingredientes. Perfecta para cuando tienes bastante gente invitada. Cunde mucho y no es cara. El lomo de cerdo es una pieza muy agradecida, barata y si consigues darle el punto, te regalará el paladar con una jugosidad y ternura inesperadas. Por otro lado, la salsa de mostaza y manzana, le da ese contrapunto agridulce que tan bien le viene al cerdo.
¿Os animáis a probarla? Es de esas recetas que repetiréis seguro. Ganareis el corazón y los estómagos de vuestros invitados sin casi despeinaros...



Ingredientes (para 6 personas):

- 1 pieza de lomo de cerdo de 1kg
- 1,5 kg de sal para hornear
- Hierbas provenzales
- 2 cdas de mostaza dulce
- 2 cdas de mostaza a l'ancienne
- 1 manzana golden
- 1 cebolla
- 1 vasito de vino blanco
- 1/2 pastilla de caldo concentrado de carne
- 200ml de nata para cocinar

Preparación:

Precalentar el horno a 200º.
Lo primero, preparar el lomo. En una fuente apta para horno, cubrir el fondo con un dedito de sal para hornear. Colocar la pieza de lomo encima y aderezar con las hierbas provenzales.


Cubrir ahora toda la pieza con sal. Es necesario que quede bien tapada. Pero la capa no ha de ser muy gruesa, por eso no es necesario gastar todo el paquete de sal.


Meter al horno y hornear alrededor de 50 minutos. El punto a conseguir es delicado. La carne tiene que cocinarse pero no secarse. Ha de quedar rosita y muy jugosa en el interior. Para una pieza de 1kg, más o menos 50 minutos a 200º.

Mientras, preparar la salsa. Picar la cebolla y pochar en la sartén a fuego medio bajo. Trocear la manzana.


Cuando la cebolla empiece a tomar color, añadir la manzana y rehogar cinco minutos más.


Añadir ahora las mostazas, remover bien y reducir 1 minuto.


Añadir el vino blanco y la media pastilla de caldo. Cocinar a fuego medio dos o tres minutos.


Sacar al vaso de la batidora y triturar. Añadir la nata. La cantidad es orientativa, ir añadiendo y probando, cuando la salsa esté a vuestro gusto de cremosidad y sabor, será suficiente.
Corregir el punto de dulzor con un poco de azúcar si fuera necesario. A veces la manzana no está lo suficientemente dulce.


Cuando hayan pasado los 50 minutos de la carne sacar y romper la capa de sal. Muchas veces, si la sal tiene el grosor correcto, ella sola se rompe indicando que la carne ya está hecha.
Sacar la pieza y dejar reposar encima de la madera unos minutos para que atempere, pierda el extra de jugos y se pueda cortar más fácilmente.


Cortar rodajas finitas y servirlas napadas de la salsa de mostaza. Acompañado de puré de patata es un plato excelente. ¡Necesitaréis repetir!


Si no se come toda la carne, cortarla igualmente y cubrirla con la salsa restante. Para calentar, a fuego suave en una sartén, veréis que rica!




domingo, 2 de febrero de 2014

Pan de Molde con Arroz Integral

Me encantan las recetas de "Mis Recetas Favoritas by Hilmar" y a ésta, en concreto, le tenía echado el ojo desde el día que descubrí su blog.
Es un pan de molde excepcionalmente esponjoso, el arroz integral le da un sabor increíble, aunque si no te lo dicen casi ni te das cuenta de que está ahí.
Es un pan perfecto para los niños, muy saludable y nutritivo por el arroz integral y la fibra que éste aporta y, a la vez, increíblemente apetitoso por su esponjosidad. La miga blanca, engaña con su neutralidad, escondiendo un abanico de sabores que sorprenderían a cualquiera, los más exquisitos nunca sospecharán que están comiendo algo integral!
Así que sin más preámbulos, os comparto mi versión:



Ingredientes (para un molde de 20cm):

- 240g de harina (mitad panadera y mitad de fuerza)
- 20g de leche en polvo
- 20g de azúcar
- 4g de sal
- 8g de levadura fresca de panadero (o 3g de la seca liofilizada)
- 100g de leche
- 90g de tang zhong de leche
- 50g de mantequilla sin sal3
- 90g de arroz integral cocido sin sal y frío

(Para el tang zhong de leche):

- 20g de harina panadera o de fuerza
- 100g de leche

Preparación:

Preparar el tang-zhong (aquí explico como) y dejar enfriar. Se puede preparar la noche de antes junto con el arroz y dejar encima de la encimera, hasta el día siguiente. Es importante tapar bien con film transparente el tang-zhong para que no cree costra.


Poner todos los ingredientes, menos la mantequilla y el arroz en un bol, unificar hasta obtener una pasta.


Pasar a la encimera y amasar bien unos 10 minutos hasta que casi esté perfecta. La masa se trabaja bien, pero es pegajosa por el azúcar. No añadir ni más harina ni más liquido.
Cuando la masa esté casi a punto, añadir la mantequilla en trocitos y a temperatura ambiente y seguir amasando hasta que se integre perfectamente y la masa esté lisa y brillante y pase la prueba de la membrana.


En este momento añadir el arroz. Hay diferentes técnicas para añadir tropezones a una masa de pan. La que a mi me resulta más efectiva es ésta. Amasar un poquito más hasta tener la seguridad de que el arroz está perfectamente distribuido.
Usar un poco de harina para poder bolear de forma limpia.


Meter en un bol, tapar con un trapo y dejar reposar para un primer levado. Como lleva bastante levadura estar atentos, aunque la masa es densa, con mucha leche y mantequilla, va relativamente rápido. En verano yo recomendaría reducir la cantidad de levadura a 2/3 o incluso la mitad.
Cuando haya duplicado volumen, sacar a la encimera. Hacer dos partes iguales (yo uso la báscula). Bolearlas y dejarlas reposar 15 minutos tapadas con un trapo.
Yo he formado el pan al estilo asiático, como explica Hilmar aquí.
Tapar el molde y dejar para un segundo levado que llevaremos lo más al límite posible con cuidado de no sobrefermentar.
Precalentar el horno a 220º. Cuando el pan esté listo para meterlo al horno, dejar sólo la resistencia de abajo. Entonces pintar el pan con una mezcla de nata y miel con una pizca de sal (es mi glaseado preferido). Así le damos tiempo a la resistencia de arriba del horno a perder un poco de fuste.


Meter el pan en el horno, y darle un buen golpe de vapor. Bajar la temperatura a 190º y hornear un total de unos 35 minutos.
Al sacarlo tener cuidado, es un pan muy tierno y delicado. Dejar reposar 5 minutos dentro del molde. Después desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla envuelto en un trapo.
Y aún tibio, hincarle el diente, no os arrepentiréis!


El arroz casi ni se nota, pero está ahí y hace de este pan un bocado delicado que no olvidaréis jamás. Por favor, probarlo, ¡no os arrepentiréis!


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