jueves, 15 de enero de 2015

Pastéis de Nata (Pastéis de Belem)

Los que me seguís sabéis que soy una enamorada de Portugal y de su gastronomía. Y por eso mismo no podría dejar de contaros lo maravillosos que son estos pasteles de hojaldre y crema. Receta secreta, casi más secreta que la Coca-Cola, hace que salives sólo con imaginarla cuando ya los conoces. Son originarios de Belem, localidad cerquita de Lisboa, donde encontramos el monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem, y se cuenta que fue un antiguo monje quien comenzó a fabricarlos y venderlos al ser cerrados los monasterios y conventos del país en 1820 después de la revolución liberal de ese año. Pocos años después, en 1837, se crea la fábrica de los Pastéis de Belem, que es la que está funcionando hasta hoy. Los únicos, los verdaderos pastéis, son los que encontraréis en la Rua de Belem nº84. Los demás son Pastéis de Nata y, aunque se les parezcan mucho, os prometo que nada tienen que ver con el sabor y la textura del hojaldre que tienen los originales.
Dicho esto yo os comparto mi versión, mi receta mejorada que bajo el punto de vista de mi familia se asemejan completamente a esos fantásticos pasteles que tenemos atesorados en la memoria...



Ingredientes (para 12 pastéis):

- 1 lámina de hojaldre fresco muy fría(el mejor en sabor y calidad del resultado es el del Lidl)
- 400ml de leche entera
- 100ml de nata 35% MG
- 6 yemas de huevo tamaño L
- 6 cucharadas soperas de azúcar
- 40g de harina
- Corteza de limón
- 1 palo de canela

Preparación:

Lo primero es aromatizar la leche y la nata, para ello poner la corteza del limón (siempre sin nada de parte blanca para que no amargue) y el palo de canela con la leche y la nata y llevarlo a ebullición. Apartar del fuego y dejar infusionar la leche con los aromáticos mientras enfría.


Ya fría, colarla para eliminar toda la canela y el limón.


Para preparar la crema poner las yemas con el azúcar, mezclar.


Añadir la harina y mezclar.


Añadir ahora la leche y llevar al fuego a media potencia y removiendo sin parar hasta que la crema espese y comience a hervir.


Apartar del fuego y meter en una manga pastelera. Dejar enfriar bien.


Precalentar el horno a todo lo que dé. Temperatura máxima a toda castaña, sin miedo. Estos pasteles se hornean en hornos de solera de panadería a 340º.
Cuando la crema esté bien fría, preparar el hojaldre.
Lo primero enmantequillar el molde muy, muy bien, sin miedo de pringarlo todo con mucha mantequilla.


Desenrollar la lámina y pincelar ligeramente con mantequilla derretida.


Volver a enrollar como estaba al comprarla, pero esta vez sin papel. Teniendo cuidado de que quede bien apretadita.


Cortar el rulo en 12 trozos iguales (yo uso la regla, ¡soy así de maniática!).


Colocar cada trozo tumbado en los moldes utilizados (si no tenéis los originales, lo más adecuado es la típica bandeja para hornear muffins).


Y con los dedos ir extendiendo desde el centro hacia afuera, con mucha paciencia, el hojaldre. Tiene que cubrir todo el molde hasta el borde y rebosar un poquitín por fuera. Hay que conseguir que la capa de hojaldre sea lo más homogénea posible y muy finita en la base.


Rellenar los pasteles con la crema repartiéndola equitativamente entre todos.


Hornear directamente en el suelo del horno 10-12 minutos. Después subirlos a la bandeja que tendréis puesta en la mitad y hornear hasta que la crema se haya hinchado y empiece a tostarse de manera evidente.
Sacar y dejar enfriar en una rejilla.


Degustar aún templados, espolvoreados con canela y azúcar glass. Son simplemente adictivos!
Mirad como queda el hojaldre en la base, muy, muy crujiente y bien doradito... Con la crema dentro es un placer de dioses!




martes, 13 de enero de 2015

Un punto y seguido...

Lo primero, ante todo, felicitaros este nuevo año 2015 que espero venga cargadito de cosas buenas para todos. Lo segundo, pediros disculpas después de esta larga ausencia. Estoy pasando por una época un poco extraña en mi vida. Parece que se me han quitado un poco las ganas de todo. Las ganas del blog, las ganas de cocinar, la ganas de panarrear... Me imagino que también se junta el hecho de que me han llamado para un curso que me quita la mitad del día y, para que os voy a mentir, no estoy acostumbrada a estar tantas horas fuera de casa! Llego tarde, cansada, sin tiempo para comer y mucho menos para ponerme a hacer cosas. Sigo cocinando, pero todo para la noche y la luz no me acompaña para la fotografía. En fin, espero recuperarme pronto y sacar el tiempo de debajo de las piedras para poder subir nuevas recetas que de verdad deseo compartir con todos vosotros!
Intentaré ir subiendo cositas en la medida vaya pudiendo, pero el ritmo va a ser mucho más lento. 
Así que os mando un besazo enorme y que sepáis que no me he olvidado de vosotros!!!


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