Feliz año a tod@s! Espero que, a pesar de haber sido unas Navidades atípicas, las hayáis pasado bien. Nosotros muy en nuestra línea, sin grandes reuniones ni comidas familiares. Los de siempre. Nunca más de 5 o 6 y sin salir ni relacionarnos con gente de fuera del círculo.
La entrada de hoy viene un poco a destiempo, porque parece que pasan los Reyes y la temporada del Roscón se termina. Las redes, que hasta ayer estaban inundadas de fotos de este dulce tan típico navideño español, vuelven a la normalidad y comienzan a aparecer otro tipo de comidas. Pero quería compartirlo con vosotros, ya que, quizás el año que viene, os animéis a probar mi versión.
Básicamente he tuneado un poquito la versión de Iban Yarza. Sabéis que soy muy fan del tang-zhong y el resultado que da en las masas enriquecidas. Así que el Roscón no podía ser menos, tenía que llevar Tang-Zhong. Y esta es mi versión, un poquito más hidratada que la de Yarza y con un poquito más de azúcar... la miga es un espectáculo, tiernísima y suave, casi como un brioche hojaldrado.
Y para este roscón necesitáis tiempo. Si váis buscando un roscón rápido, de esos que fermentan volando y en dos o tres horas los tenéis, olvidaros, esta no es vuestra receta. Yo empiezo dos días antes con el prefermento, amaso el día de antes y ya el día señalado, formo, segunda fermentación y horneado... ¿vamos a ello?




